Las predicciones han demostrado ser inexactas. La fuerte disminución de las matriculaciones universitarias causada por la caída demográfica en España no ha tenido lugar. Hace una década, había alrededor de 750.000 jóvenes en edad de acceder a la universidad. Hoy tan sólo son 450.000. Esto representa un descenso de alrededor del 40%.
Sin embargo, las matrículas en educación superior se han mantenido bastante estables a lo largo de este período, contradiciendo la mayoría de predicciones. En 1999, 311.000 personas se matricularon en un primer año de carrera. En 2000, esta cifra se redujo hasta 290.000, provocando las lógica preocupaciones por la curva demográfica descendiente y predicciones a la baja. Sin embargo, en 2006, esta cifra había aumentado de nuevo hasta 307.000. Los nuevos tipos de títulos en las universidades y el retraso de la edad de final de estudios obligatorios (de 14 a 16) han podido ayudar a evitar que la proporción de españoles en educación superior cayera.
El artículo firmado por Rebecca Warden sobre el impacto en las universidades de la caída demográfica en España puedes encontrarlo en University World News.
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